sábado, 28 de enero de 2012

No regrets


A veces me paro a pensar como podría haber sido el mundo si tan solo un pequeño detalle no hubiera ocurrido en la manera en la que ocurrió, si un insignificante hecho no hubiese tenido nunca lugar, o, si por el contrario, hubiese sucedido.
A veces me paro a pensar en todas las veces que he pensado: "Ojalá nunca hubiese hecho esto" o "¿Por qué esto tuvo que ser así?" y me doy cuenta de una cosa. Aunque cuando me salgan las cosas mal me arrepienta y desee que todo hubiera sido de otra manera, si eso hubiese sido de otra manera no estaría viviendo la vida que estaría viviendo ahora. Da que pensar.
Aunque la vida te de bofetadas, aunque te caigas, aunque no quieras ir por el camino por el que estás yendo, al final siempre encuentras algo que te alegra, que te hace agradecer haber pasado por todo eso, que, si no te hubieses tropezado tantas veces, nunca habrías llegado a conocer.

jueves, 12 de enero de 2012

Camino

Paseando por el Templo de Debod me ha venido una reflexión a la mente, la cual me gustaría compartir con vosotros.

Muchas personas (sino todas) se han preguntado ¿qué es la vida? y, en muchos casos, se han dado multitud de respuestas que, pese a ser muy diferentes no son menos acertadas. Si me lo permitís, compartiré ahora la mía con vosotros, aunque no se si debería llamarla mía, ya que estoy convencido de que alguien (puede que incluso vosotros) se haya planteado esa pregunta desde esta perspectiva.

La vida. La vida es un camino. Pero no un camino cualquiera, no. Es un gran camino empedrado con nuestros actos, delimitado por nuestras decisiones. Las vidas de todos son un gran camino que, al igual que los caminos, se cruzan, comparten tramos, se unen para siempre o se alejan en sentidos opuestos...

Lo divertido del camino de la vida es que tiene un horizonte muy cercano. No se sabe cuando entrará alguien en tu vida, y no se sabe, por la misma razón, cuando vuestros caminos se separarán.

Y aquí me gustaría hacer alusión al un buen libro que me recomendó un buen amigo: "La Buena Suerte", un pequeño libro bastante ligero y sobre todo muy profundo, que te anima a crear tu propia suerte, a preparar las circunstancias para facilitar que algo tenga lugar, en vez de esperar de brazos cruzados a que ese algo te llueva del cielo.

De la misma manera, uno puede trabajar en su propio camino de manera que lo haga agradable, facilitando el cruce con otros caminos, ya que, como sabemos, toda persona conocida te enriquece un poquito más.
Soy consciente de que hay otras muchas posibles interpretaciones, ahí que cada uno deje volar su imaginación.

Pues bien, a lo que yo quería llegar era a que nuestro camino, como he dicho antes, esta delimitado por nuestras propias decisiones, y aquí es donde está el quid de la cuestión. Continuamente se presentan ante nosotros multitud de caminos posibles en los que se divide nuestro propio camino.

Por un lado, tenemos caminos conocidos, familiares, que ya sabemos a donde nos llevan.

Por el otro, tenemos caminos desconocidos, extraños, que, con mejor o peor apariencia, nos dirigen a lugares que solo ellos conocen. Sin embargo estos caminos, tan misteriosos, tan ajenos a nosotros, tienen algo especial, algo que te hace pensar a dónde te pueden llevar, aunque estés equivocado, aunque luego no sea así. En mi opinión, ESTOS son los caminos que hay que elegir, ya no solo para poder hacer avanzar tu camino y no convertirlo en un mero circuito viciado, sino para poder crecer como persona, para poder cruzarte con otros posibles caminos, para encontrarte con nuevas sorpresas en tu propio camino.

Y con esta conclusión finalizo la entrada de hoy, espero de corazón que haya podido ayudar a alguien que no tenga muy claro que camino ha de tomar.

domingo, 1 de enero de 2012

Muy poquitos cabos sueltos

Como me gusta ese título para esta entrada... No será el más vistoso, ni el más original, pero describe a la perfección todo este año, y eso es lo que me importa.

Y es que este ha sido un año como mínimo interesante... quizás muy interesante; y es que uno no podría haberlo pedido más completo.

Porque, vamos a ver. Nos hemos reído... Sí, nos hemos reído, y mucho.
También hemos llorado... Bueno, puede que un poco menos, pero siempre estará esa lagrimita que se escapó un día yendo hacia el colegio...
Hemos querido tirarle cuchillos afilados a alguien... Si mal no recuerdo, de eso también ha habido algo.
Preguntas... preguntas ha habido pocas, pero ha habido. Y ya de la que vamos, podemos ir diciendo que respuestas muchas menos...
...
...
Sorpresas. ¡Uy! sorpresas. Sorpresas ha habido en cantidades industriales.

Pero también ha habido muchas cosas mucho más importante que todo eso, aunque sean menos perceptibles.
Ha habido comprensión, mucha comprensión, y fuerza de voluntad, y el valor infundido por un juego tonto, y amor, mucho mucho amor acompañado de muchos muchos abrazos.

También ha habido muchas cosas que han quedado eclipsadas por otras. Ha habido un step-back, una plantita dentro de la cabeza que no quiere dejar de ser, unas enormes ganas de reír de pura desesperación ocultas tras una sonrisa bonita.

Por último, ha habido un gran cambio. Además de grande espero que no solo sea a corto plazo. Un gran cambio que incluye a grandes personas, y también incluye un "pueblo grande" y muchas grandes oportunidades.

Todo eso, bueno o malo, no ha hecho sino ir atando cabos, cabos que, al estar atados, dejan un 2012 bastante despejado y lleno de posibilidades, con un horizonte tan grande como quiera la suerte, la dedicación, o simplemente, nosotros.

sábado, 24 de diciembre de 2011

Incultura

Creo que la palabra en sí lo dice todo. Todo eso que me saca de mis casillas. Todo eso que me hace gritar en un restaurante lleno de gente. Todo eso que hace que el mundo sea un lugar triste para algunas personas.

Estoy hablando de la falta de conocimiento, la cual lleva al miedo, y éste al rechazo, y aquí surgen las tristes fobias, las que hacen que haya gente que no pueda ser tal y como es, porque se han institucionalizado una serie de cánones en esta sociedad moderna (la cual, parafraseando a mi personaje favorito, es cada día más una zoociedad moderna, o suciedad moderna, a gusto del lector). Y es que hay personas, creo que se pueden llamar así, que por unos motivos o por otros rechazan a gente por motivos tan banales, tan nimios, tan absurdos y tan intrínsecos a alguien como son el nacimiento, la nacionalidad, la religión, la etnia, la orientación sexual y un triste largo etcétera.

¿Qué está pasando? Esa sencilla pregunta. Tres palabras. Y nadie tiene la respuesta. Nadie se explica porqué motivo hoy en día uno de los motivos por los que más se critique a la Iglesia sea que quemaban a mujeres en el siglo catorce y setecientos años después haya chavales que quemen a un mendigo por ser mendigo, o que haya casos de agresiones a homosexuales por ser algo que ni es malo ni han escogido ellos.

Pero el problema no son las acciones, ni muchísimo menos. El problema son las palabras. Palabras, tan útiles, tan dañinas. Un arma poderosa según los labios que las manejen. Las palabras pueden hacer más daño que cualquier puñetazo, que cualquier patada. Las palabras pueden hacerte sentir que estás roto, que algo no va bien dentro de ti. Pueden hacer que te quieras morir.

La incultura, el peor enemigo del progreso, de la humanidad, del hombre.

domingo, 18 de diciembre de 2011

Pues menuda tontería...

¿El que? ¿Qué es una tontería? Mejor. Para empezar: ¿a qué consideras tu una tontería?

No se vosotros, pero por lo menos yo, esta pregunta tan tonta es la primera vez que me la hago, y me he dado cuenta de que igual no es una pregunta tan tonta...
Pero a lo que íbamos. ¿Qué es una tontería? Para mí, una tontería no es sino aquello que se hace debido a una causa tonta. Así de sencillo. Así de fácil. De lo cual se deduce que no considero tontería algo que puede parecer tonto si la causa no lo es.

Y esto, queridos lectores, esto que puede parecer tan complicado en realidad no lo es, pero vivimos en un mundo en el que debido a una serie de factores, hay ciertas acciones que por el hecho de ser ellas ya se consideran estúpidas o tontas, sin importar el por qué se han llevado a cabo. Una vez más, mis odiados enemigos, los estereotipos, vuelven a dificultar que el hombre pueda ser un ser mejor día a día.

Pues os diré una cosa. Yo no voy a ser de esos que agarre y diga que algo es una tontería porque la sociedad lo haya dicho, porque sí. No me apetece. Es más, me niego. Y voy a luchar para que la gente de mi alrededor lo entienda.

¿Que por qué no me resigno y lo dejo todo como está? Porque, por si todavía no me conocéis, me encantan las tonterías. Si, esas acciones que puede parecer que no tienen ningún sentido. Me apasionan. Disfruto muchísimo haciéndolas, y os voy a decir una cosa a aquellos que pensáis que las hago porque sí. Os equivocáis. Las hago para ver a la gente reírse de la estupidez humana, para poder ver algo de alegría en la cara de un amigo triste, por eso las hago, y os lo diré una vez más, es algo que me ENCANTA.

viernes, 16 de diciembre de 2011

Quiero música

Eso. Solamente eso. Música. Quiero música. Pero no cualquier música.

Hoy en día cualquiera conoce esa cancioncilla de ritmo pegadizo y letra fácil que te ponen en los bares y discotecas. Lo que yo quiero es música, y eso no lo es.

Música es lo que le dice a tu cabeza "sigue caminando" cuando tus pies te gritan que pares.
Es lo que te levanta por las mañanas y lo que te hace ir al colegio bailando por la calle con una sonrisa idiota.
Es lo que oyes mientras miras al vacío viendo en realidad para lo que tus ojos fueron hechos.
La música tiene sentido en la medida en la que puedas plasmar esa música en algún aspecto de tu vida y la similitud te produzca escalofríos.
La música es tu mejor amiga cuando estás triste, o alegre, o cualquier otra cosa. No le tienes que contar tus problemas porque sabes que AHÍ, en algún lugar, hay una canción que sabe perfectamente de lo que estás hablando.

La música es Romeo cantándole a Julieta, es alguien diciéndote que tomes su mano, o simplemente, alguien hablándole al hombre del espejo.

La música es el alma hecha sonido, un instrumento para poder decir más de lo que se pretende con unas pocas palabras.

miércoles, 14 de diciembre de 2011

De uno en uno, por favor

¿Y por qué? Ni idea. ¿Me importa? No mucho, la verdad. ¿El qué? ...

... Soy unifunción. Por algún motivo, mi vida va girando en torno a algo, a un solo algo (por lo general) el cual puede ir cambiando, o no.
No soy capaz, o no quiero serlo, de centrar mi vida en dos cosas diferentes. Cuando estoy con algo me gusta dar el máximo de mí mismo en lo que a ello se refiere, y si soy sincero, creo que me gusta, forma parte de lo que soy.

Lo que no me gusta, lo que considero "triste" o "malo" es implicarme mucho con algo y que tenga que dejarlo atrás. No suele ser por iniciativa propia, pero eso no lo hace mejor.

Soy consciente, queridos lectores, de que es una entrada escueta, inconexa, poco interesante y no muy bonita, pero que le vamos a hacer, no tengo la cabeza en el blog, y es que soy unifunción.

domingo, 11 de diciembre de 2011

martes, 6 de diciembre de 2011

Impulsos

¿Qué te hace levantarte por la mañana? Un impulso.
¿Qué te hace caminar aun cuando te duelen los pies? Un impulso; un deseo.

Y esto es nuestra vida. Impulsos. Necesidades que están ahí para que puedas cumplir tu sueños.

Los impulsos son vida, son energía. Los impulsos me hacen salir a la calle sin motivo aparente y me hacen estar dos horas recorriendo Madrid mientras escucho música. Me hacen bailar en el Metro aunque todos me estén mirando. Me hacen querer gritarle al mundo, soltar una tímida risa o una gran carcajada en este mundo cada vez más triste. Me hacen despertarme por la mañana con la esperanza de que ese día voy a ser mejor persona, que voy a hacer feliz a alguien.

¿Y qué impulsos mueven mi vida y me hacen vivir mejor?

Fácil. La esperanza de que mañana será otro día. Una foto. Una mirada. Una sonrisa... Tú.

sábado, 3 de diciembre de 2011

Precipitarse

Es algo que me encanta. Precipitarme. Saltar al vacío sin saber que hay abajo, a quién me llevaré por delante... Y claro, cuanto más te precipitas, más fuerte es luego el golpe.

Y yo eso no lo puedo evitar, no tengo paciencia para asomarme al borde del precipicio y ver lo alto que es... directamente salto. Es curioso, sin embargo, el hecho de que encontrarte ingrávido en el vacío, en la incertidumbre más absoluta, es fascinante. El corazón te late a mil por hora, puedes volar y puedes imaginarte que ahí abajo, en el fondo, te espera un colchón de plumas.
Pero a veces no es así. No. Hay veces en las que lo único que te espera abajo es el frío suelo, tan sólido, tan contundente.

Supongo que pensaréis que de tantas veces que me he caído algo tengo que haber aprendido, ¿no? Por suerte (o por desgracia),  yo soy yo, y yo nunca aprendo, aunque sí me haga más fuerte.

Y es que, ¿qué le voy a hacer, si me encanta precipitarme?

domingo, 27 de noviembre de 2011

Insomnio

No quiero dormir. De verdad que no quiero irme a dormir; porque eso significaría que ha acabado, significaría que este fin de semana ha acabado.

Y pensaréis, ¿Qué ha podido ocurrir este fin de semana que haga de él algo tan especial como para no querer dormir? Si soy sincero, yo tampoco lo tengo muy claro, solo sé una cosa: que no quiero dormir. Hoy no.

Y tampoco es que tenga mucho sentido, ni sea coherente ni nada por el estilo, simplemente es eso: que no quiero dormir.

¿Y puede que haya sido lo feliz que me sentí ayer por personas muy importantes para mí? Puede ser.

¿Y puede ser que me quiera quedar esta noche conmigo, sumergiéndome en el vasto e intrincado mundo que es mi mente? También puede ser.

Pero eso rige la naturaleza, ¿no? Tomar continuamente decisiones; decisiones que nos van configurando, a partir de la incertidumbre más absoluta.

Y solo tengo una cosa clara esta noche, una cosa que está escrita allá donde poso la mirada: Hoy no quiero dormir.

Sentidos

Viendo un bonito paisaje, oliendo algún perfume o escuchando alguna pieza musical, pocas veces uno cae en la cuenta de por qué puede hacer todo eso; nos parece algo tan intrínseco a nosotros mismos que no nos lo llegamos a plantear nunca.

Hay momentos en los que me quedo embelesado admirando los objetos más sencillos, por el simple hecho de poder mirar; o me quedo tumbado en la cama disfrutando del tacto del colchón sobre mi espalda, maravillado por el simple hecho de poder sentir.

Y lo mismo se podría decir de los otros tres, pero dado que la gente a diario los "utiliza" menos, cuando se disfruta con ellos es más perceptible.

Con todo, queridos lectores, os aconsejo que, si alguna vez tenéis algún momentito libre, os entreguéis a vuestros sentidos y disfrutéis de la simple (y tan compleja) capacidad del mundo de maravillaros, ya que es más fácil y satisfactorio que leer las elucubraciones de un loco.

domingo, 20 de noviembre de 2011

Sin rumbo fijo

Hay veces en las que me gustaría vivir en cualquier otro lugar, y tiempo.

Me gustaría llevar camisas de hilo y pantalones remangados, y vivir en un barco de vela en alta mar...
Me gustaría vivir en una época en la que las cosas se obtuviesen con el sudor de la frente y no con unos pocos billetes, donde la gente se divirtiese disfrutando del campo, no enfrente de una televisión y donde para ser feliz uno sólo tuviese que comer y dormir.
Otras veces me gustaría vivir en algún templo perdido en la cordillera tibetana, aprendiéndome a mí mismo, descubriendo cada una de las partículas de mi propio cuerpo.
También me gustaría vivir en algún pueblecito indómito en medio de la Toscana, pudiendo caminar entre viñedos sin importarme los problemas de la sociedad.
Me gustaría vivir EN la naturaleza; CON la naturaleza, disfrutando cada segundo de la brisa marina, de los suaves prados, de la fresca nieve o de los mágicos atardeceres.

lunes, 14 de noviembre de 2011

De libros y letras (amante veleidoso)

Para quien ha sido bendecido con el don de LEER, cada libro es una oportunidad única de vivir en un mundo totalmente distinto al nuestro y tan parecido, que podemos llegar a entremezclarlos viviendo así una vida maravillosa...

LEER es un amante caprichoso que te exige mucho, y mucho es lo que te da a cambio. Es una cita con gente que no conoces, que acabas de conocer, que conoces y que conocerás...
La pasión con la que un libro puede enganchar a alguien entre sus redes se puede compara a la loca devoción de dos enamorados.
Pese a todo, como he dicho antes, LEER es como el viento veleidoso: viene y va. Puedes tener entre tus manos toda una historia finamente entretejida y a la noche siguiente solo un puñado de letras impresas. Y es que en eso consiste LEER. LEER es, en sí, ser capaz de vivir; de vivir vidas que no son la tuya y sí lo son, de odiar a gente que no existe y sí existe. De llorarle a un montón de papel y de reírle al silencio de tu cuarto de madrugada.

jueves, 10 de noviembre de 2011

Estrellas

"Inmensidad", "infinitud", "eternidad". Conceptos tan grandes que jamás podrán ser concebidos por la mente humana y, sin embargo, cuando uno ve las estrellas, no piensa en otra cosa...
Las Estrellas. Pequeños luceros perdido en un mar de oscuridad que guían al viajero, que iluminan a los enamorados las noches que la Luna no quiere salir.
Las Estrellas. Luciérnagas perdidas en la inmensidad del todo, de la nada, que no muestran sino la naturaleza en su estado más salvaje e indómito.
Las Estrellas. Las almas de la gente a la que una vez quisimos, que velan por nosotros y nos deleitan con su suave iluminar.
Las Estrellas. Indicios de lo pequeña y frágil que es la vida.
Las Estrellas. Razones para amar; para amar la creación. Razones para levantarse por la mañana. Razones para creer en los milagros; para creer que la vida en sí es un hecho milagroso.
Las Estrellas. Tantas cosas y simplemente, estrellas.

sábado, 5 de noviembre de 2011

Otoño

Frío en las puntas de los dedos. Días grises y si hay suerte, ligeramente lluviosos. El suave ronroneo de unas hojas lamidas por el viento cuya gama de colores va del rojo intenso al amarillo, pasando por el ocre y el miel. El silencio perteneciente al piar de unos pájaros que han enmudecido. OTOÑO.
Caminar con las manos en los bolsillos y la cabeza gacha, ver caer en un caótico baile las hojas, ya fenecidas.
Salir por la mañana y ver que no ha amanecido.
Castañas asadas, mazorcas de maíz, mantas en el salón y sonrisas al dormir, mientras el granizo te arrulla y te canta una nana al oído.
Es tiempo de cambio, de que la exuberante vegetación envejezca, muera, para poder renacer algún día.
Es tiempo de disfrutar, de darse cuenta de lo efímera que es la vida, de aprovechar las oportunidades.
Es tiempo de pasear, de pensar, de reflexionar.
El otoño es tiempo para ti.

jueves, 4 de marzo de 2010

FIN DE LA TEMPORADA

Bueno, esta temporada acabó... hasta pronto!!

pero no os preocupeis los que me leáis, volvere dentro de poco

miércoles, 24 de febrero de 2010

El espejo 3

Pablo estuvo una semana pensando en lo que había pasado en la vieja mansión largo y tendido. Al octavo día, Pablo volvió a la mansión. Saltó la valla sin problemas, ya que en estos cuatro años había adelgazado mucho y estaba incluso fuerte. Entró por la puerta, que había reparado. De hecho, durante sus largas visitas había ido limpiando la mansión poco a poco, había puesto de nuevo la puerta, había limpiado los cristales, había barrido, y ahora la mansión no estaba nada mal. Subió las escaleras que tan bien conocía y llegó a la sala del espejo. Por primera vez desde que llegó a esa sala, se fijó en los libros. Había algo diferente en ellos, pero no alcanzaba a adivinar que era. Se pasó por las paredes, cubiertas de libros y fue ojeando los que tenía al alcance de su vista uno a uno. Pero hubo uno que le llamó la atención de manera especial. Era el libro de Heinrich Kramer y Jacob Sprenger, el malleus malificarum, el martillo de las brujas, ese libro del que Pablo había oído tanto hablar. Era un ejemplar que parecía en perfectas condiciones. Fue a cojerlo y, justo cuando tenía la mitad fuera, el libro se atascó. "¿Atascado?" pensó Pablo. "¿Cómo puede estar un libro atascado?". Empezó a tirar de él y, de pronto, sonó el mismo ruido que el de los cristales al romperse que produjo el anciano al chocar con el cristal, pero más amortiguado, como si viniera de detrás de la pared. Sin previo aviso, Pablo se encontró dando vueltas, y cuando se recobró del mareo, se dio cuenta de que estaba atravesando la estantería.

miércoles, 17 de febrero de 2010

El espejo. 2

Así que cumplió su juramento durante cuatro largos años. Cada día, después del colegio, todos los días, iba a esa mansión abandonada donde se encontraba aquel misterioso espejo. Lo observaba durante horas, y cada vez que lo veía se fijaba en algún nuevo detalle, mejor que último, más bello e impresionante. Pero al cuarto año, cuando estaba en segundo de bachillerato, hacia mediados de invierno, llegó a la mansión y vio huellas que no eran de sus zapatos. Al llegar a la sala del espejo, como la había bautizado él, se encontró con un anciano que parecía tener más años que el universo mismo mesándose las barbas y con los ojos cerrados. Se acercó al anciano, que parecía dormido, pero cuando estaba a apenas dos centímetros, este abrió los ojos y Pablo se encontró con la oscuridad del vacío. Dos enormes bolas de color negro dirigían la vista en su dirección. Una voz cavernosa y gutural surgió de alguna parte del cuerpo del anciano:


-¡Aléjate de este espejo! Te lo advierto, no te acerques o te mataré.- El anciano, después de decir estas palabras, se desmayó; pero a los dos segundos se recobró, solo que esta vez tenía los ojos blancos como la nieve el primer día del invierno, de su boca salió una dulce voz de tono amable, como la de un niño, que le dijo:

-No le hagas caso. ¡Ayúdame! Vive el espejo y líbrame a mí y al mundo de mi hermano.- Esta vez, el anciano se puso de pie y se dirigió corriendo al espejo. Al chocar el anciano contra el espejo, se oyó el ruido del cristal al romperse, pero, para sorpresa de Pablo, el cristal estaba intacto y el anciano había desaparecido."¿Cómo habrá hecho eso?" pensó Pablo aún conmocionado. " Tenía dos pares de ojos, dos voces, y ha atravesado un cristal desapareciendo y sin romperlo. Si no lo hubiera visto no me lo creería". Pablo se acercó al espejo y, con la mano temblorosa, tocó la superficie reflejante. No pasó nada. El cristal estaba frío, pero era sólido. "¿Qué habrá querido decir el viejo ese?" pensó mientras se alejaba lo más rápido posible de aquel sitio.

Pablo se acordó al llegar a su casa; aquel día hacía cuatro años que llegó a la mansión por primera vez.

lunes, 15 de febrero de 2010

El espejo

¿Por qué Pablo había tenido que perder la apuesta? con la de gente que había participado, y va y le toca a él. Estupendo. Ahora tendría que cruzar la verja con pinchos oxidados y adentrarse en la mansión abandonada. Genial; como si lo primero no fuera ya suficiente. Con gran esfuerzo consigue pasar, ya que es "ancho de huesos". Con portantillo se acerca a la vieja puerta, la cual se había salido de sus goznes. Le da una patada, y la puerta se vence debido a que la madera está podrida por culpa de la humendad y las termitas. "Puaj" pensó Pablo cuando vió un montón de pequeños bichitos salir de entre los trozos de puerta que habían quedado desperdigados por el vestíbulo. Despacio se adentra en la lúgubre casa mientras olle los murmullos de sus amigos detrás de la verja. Afortunados. Afortunados y cobardes. A ver quién era el valiente que iba a hacer compañía a un gordo a una mansión abandonada a las ocho de la noche en pleno invierno.

Mientras avanzaba oía los crujidos del suelo al pasar sus rechonchitos pies por el, y daba un pequeño brinco cada vez que veía su propia sombra proyectada por una farola hacia la pared y el suelo de la casa. Fue subiendo las escaleras, y, a medida que avanzaba, lo hacía con más soltura, ya que iba perdiéndole el miedo a la situación. " Que estás en segundo, joder" pensaba pablo, muy convencido.

Al llegar al segundo piso, fua hasta el fondo del pasillo y abrió una puerta. Curiosamente, esta parecía en mucho mejor estado que la de fuera." Que extraño" penso Pablo ; "debe ser que aquí no hay tanta humedad". Abrió la puerta y se dispuso a entrar.

Al abrir la puerta encontró una gran sala llena de estanterías por las paredes, mas el suelo de la sala, de mármol pulido, estaba limpio y bien cuidado, y solo había un objeto en toda la sala que estuviera propiamente en el suelo; un espejo del un metro ochenta, aproximadamente, con el marco de madera color cobre adornado cuidadosamente con preciosos grabados en bajo y altorelieve. Pablo, fascinado por aquel espejo, no podía pensar en otra cosa que en las historias que narraban los relieves del marco. Se acercó cada vez más al espejo, con la esperanza de ver más historias. Dragones y princesas; príncipes y brujos; pero también enamorados imposibles, ladrones de sueños, y amistades eternas... Pablo se sintió sobre cogido por la belleza de aquellos grabados, ya que ea difícil no sentirse así viendo tan estupendas historias. Quiso quedarse allí para siempre, no dejar nunca de ver aquellas imágenes que le habían hecho viajar a mundos fantásticos, pero tenía que irse. Ya eran cerca de las diez. Aun llorando, se alejó del espejo, jurándose a sí mismo que iría allí todos los días, no sabía muy bien porque. Lo que tampoco sabía, era que estaba destinado a algo mucho más importante que ir todos los días a ver ese magnífico espejo.